Cyberpunk: Un mundo entre alta tecnología y baja calidad de vida

Distanciándose de la visión utópica y cosmológica de autores como Isaac Asimov y Arthur C. Clarke, llega el cyberpunk en los años 80 con un tono mucho más oscuro el cual toma prestado elementos de la novela policiaca dura, con una visión pesimista del futuro pero con un alto desarrollo tecnológico.

Para los autores cyberpunk, el mundo es decadente y las macrocorporaciones dominan al mundo. La mente colmena es algo muy usual, haciendo también énfasis en estados o gobiernos totalitaristas que toman el control de los ciudadanos con eterna vigilancia gracias a la tecnología. Esa profunda desconfianza hacia la tecnología que estos autores tratan de transmitir, nace del desarrollo de la era de cómputo, donde grandes pasos en materia informática se estaban gestando, pero la ignorancia hacia este ambiente hizo imaginar mundos decadentes y poco prometedores.

 Una de las obras más famosas del género, Neuromante, fue escrita por William Gibson, la cual le dio el empujón definitivo que esta necesitaba para salir de un ambiente netamente académico. En esta obra se narra la experiencia de un vaquero cibernético que pierde su cuerpo por traicionar a su jefe, así que gracias a estratagemas y argucias de este antihéroe, logra su cometido en un mundo virtual. La prosa de Gibson es compleja, usando constantemente metáforas para describir un mundo pocas veces imaginado y dando pie a neologismos ampliamente usados en nuestra época como Matrix o ciberespacio.

Sin embargo, podría considerarse proto-cyberpunk algunas obras de Philip K. Dick como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Gracias a esta novela fue desarrollada una de las mejores películas del género: Blade Runner, dirigida por el conocido Ridley Scott.

La tecnofobia es latente en la cultura cyberpunk, no obstante gracias a este, se han gestado movimientos hactivistas proclamando el derecho de la privacidad cibernética, el desarrollo de criptomonedas, la libertad de expresión a nivel digital así como también, elementos subversivos en contra de gobiernos intentando controlar a los ciudadanos.

Me gustaría recomendar a tres autores del género, uno de ellos, Neal Stephenson, creando en su obra tardía, lo que es llamado post-cyberpunk, un género que usa elementos futuristas sin necesidad de caer en una distopía, como así no los demuestra en la novela “La era del Diamante”.

Nacido en Conway, Carolina del Sur, en 1948, es conocido por darle el impulso necesario a este género gracias a su novela Neuromante, de la cual obras como Ghost in the Shell y de Matrix toman elementos prestados. Neuromante es la primera parte de “La trilogía de Sprawl” (Neuromante, Conde Zero y Mona Lisa Acelerada) todas con una fuerte distópica. La película Johnny Mnemonic, fue basada en una obra suya en la que actuó como guionista.

 

 

Nacido en Browsville, Texas, es considerado junto a Gibson, uno de los padres del cyberpunk. Su novela Cismatrix, nos sumerge en la piel Abelard Lindsay que es condenado en un mundo en órbita lunar. Los complejos sistemas políticos de los que habla Sterling en esta obra, nos pueden dejar perplejos, ya que la traición, el interés desmedido y la cruda vida en que giran muchos de los personajes puede llegar a crear cierta conmoción a los lectores. 

 

El conocido creador del post-cyberpunk, nació en Fort Meade, Maryland. Pese a crear una obra ícono del genero Snow Crash (la cual recomiendo con los ojos cerrados), este decide distanciarse de los elementos distópicos creando novelas con elementos cyber. Quizás su novela más famosa después de Snow Crash es, Criptonomicon, en donde se pueden ver ya los deseos de la contracultura cyberpunk en establecer criptomonedas. Pese a que alguna de sus obras son de proporciones bíblicas, el escritor hace una narración amena e interesante.

 

Como era de esperar, el cyberpunk se extendió al cine, dando paso a clásicos universales de este arte como ya el mencionado Blade Runner o la famosa The Matrix. También podríamos colocar en el mismo saco a películas como Dredd, Robocop y Terminator.

La animación japonesa ha sido fuertemente influenciada por este movimiento, quizás por la cercanía de su cultura con respecto a la tecnología, en especial la robótica. Títulos de culto como Ghost in the Shell, que cuenta con varias películas y series animadas, nos sumergen en la cruda realidad de estos mundos digitales. Ergo Proxy, con fuertes elementos de la nueva ola de cine negro (neo-noir), sigue la misma tendencia pero, quizás con elementos más rebuscados, los cuales no disminuyen el interés por la trama. 

Es natural que un ambiente donde la tecnología empieza a ser opresiva, sobre todo en campos cibernéticos donde no hay una completa libertad de expresión, se desarrolle una expresión subversiva como esta contracultura. El filósofo Martin Heidegger, fue el primero en alertar sobre los peligros de la tecnología moderna, aludiendo que la tecnología emplea recursos de la naturaleza para terminar manipulando a la propia humanidad, eso aunado a la manipulación mediática y el control por parte de los grandes gobiernos hacia sus ciudadanos hace que la paranoia se desborde en estas obras, alertándonos sobre un posible mundo no deseable. Ya en tiempos anteriores tanto Aldous Huexley como George Orwell nos habían mostrado sus expectativas hacia el futuro y eso sólo fue una reacción artística para con la revolución industrial.

Cuando las primeras computadoras personales existieron, marcaron un hito en la humanidad, sin embargo también supusieron un futuro control de la información y más con la aparición de internet. La cultura cyberpunk no está en contra de la tecnología en sí, sino más bien del mal uso que se le da y del control de la misma por parte de agentes poderosos. De ahí posteriormente nace el hacktivismo como movimiento reaccionario, que busca que la privacidad digital sea restablecida.

La tecnología puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida, pero es posible que un día ese confort se acabe y sea más bien una fuente de miseria y esclavitud. Aprovechemos las virtudes que nos ofrece la tecnología pero siendo seres humanos. Dejemos que nos proporcione una alta calidad de vida, confort y protección sin olvidar quienes somos.

 

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