El cuento de la criada – Margaret Atwood – Ciencia Ficción

La criada es una novela que se encuentra enmarcada dentro del género distópico, en donde la protagonista “Defred”, narra los acontecimientos de una sociedad totalitarista en donde los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes.

Bajo un régimen teocrático y en exceso puritano, las mujeres son organizadas en castas, siendo la criada un simple objeto cuyo valor es solo su poder de procrear. La protagonista como el título de la obra nos indica, es una de esas criadas, uno de esos objetos “valiosos” para perpetuar la procreación en caso de que las esposas de los altos rangos oficiales no pudiesen con ese cometido. Este particular suceso se encuentra narrado en la biblia, cuando Sara la esposa de Abraham le ofrece concebir a través de su criada Agar. En el gobierno teocrático de Gilead, país ficticio en donde se desarrolla la obra, este relato bíblico es tomado muy en serio a lo que posteriormente será tomado como una práctica común.

La historia se nos va desvelando en diferentes tiempos, la autora utiliza recursos como los recuerdos y tiempos distintos, para nosotros ir atando cabos e ir comprendiendo de una manera dispersa el porqué de semejante situación.

Debo admitir que al principio de la obra me dio un tufillo a distopía juvenil el cual fue desapareciendo con cada página, aumentando mi interés y de alguna manera morbo por las barbaries cometidas en el libro (narradas sutilmente, no esperen nada gore), dignas de la época medieval. En esta sociedad se puede palpar un completo atraso en cuanto a la equidad y libertad del ser humano, no escapando por completo el hombre, que puede ser enjuiciado por cualquier subversión, pero en la obra queda claro que el papel que le ha tocado a la mujer es mucho peor, eso, debido a las claras intenciones de la autora por crear un debate feminista.

Al pasar las páginas de la novela, nos vamos enterando del cambio abrupto que tuvo lugar entre la época liberal y la época teocrática. La transición lógicamente no fue fácil y unos pocos no están dispuestos a tolerar semejante régimen, así que no tardan en llegar por palabras de Degred, historias alternas de grupos subversivos y la paranoia latente que hay entre ellos.

Meternos en la piel de Degred será un proceso indignante, humillante y devastador, al descubrir poco a poco la sumisión y calvario que pasan todas estas chicas con tal de mantenerse con vida, algunas por supuesto optan por el suicidio o especialmente cuando descubren que son descubiertas en cualquier acto considerado subversivo. En cualquier caso, Degred no solo nos cuenta su experiencia personal sino acontecimientos que suceden a su alrededor, asesinatos y sacrificios como si de un ritual pagano se tratase pero adaptados a la religión de Gilead, modernizados de alguna manera.

Sin duda alguna esta es una obra muy bien escrita, con recursos interesantes, como lo es un escrito final a modo de discurso y proporcionándonos de esa manera una visión sociológica e histórica sobre este período, en boca de importantes historiadores y académicos, recurso que me pareció bastante interesante y le da un aire de mayor  autenticidad a la historia.

Quizás le faltó a la autora un poco más de crudeza a la hora de narrar algunas partes cruciales de la historia, que probablemente hubiesen quedado un poco mejor si se hubiese dado un poco más de detalle pero también es probable que yo sea un sádico en búsqueda de más sangre. En cualquier caso, es una novela que no intenta ser gráficamente violenta sino más bien es una crítica tanto a regímenes totalitaristas como al papel que se le ha dado a la mujer en la historia, cosa que a mi parecer ha ido mejorando con el paso del tiempo. Esperemos que más pronto que tarde haya una completa equidad y libertad para ambos géneros que no son más que complementos de algo que a grandes rasgos llamamos humanidad.

Puntuación: 8/10

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La carretera – Cormac McCarthy – Reseña

“Donde los hombres no pueden vivir a los dioses no les va mucho mejor.” 

Al momento de leer la sinopsis de la carretera mis expectativas eran altas, sin embargo al finalizar su lectura han sido superadas con creces, no me esperaba un título con una visión tan profunda y desgarradora de la posguerra. Y es que la distopía de Mccarthy llega a niveles insospechados de desolación, crueldad y pesimismo o lo que es mejor decir, la absoluta verdad en la que se enfrenta el ser humano al ser sometido en tiempos de crisis.

La novela nos narra las andanzas de un padre y su hijo en Estados Unidos, en búsqueda de comida y agua ya que la narración sugiere un desastre nuclear, todo está envuelto en cenizas incluido el mar y la famosa carretera no es una excepción. En sus casi interminables caminatas, padre e hijo se ven enfrentados a situaciones extremas, cuerpos carbonizados, almas torturadas, canibalismo y un absoluto horror por la supervivencia aunado a una completa bancarrota moral.

El libro es muy crudo, con ambientaciones y situaciones dantescas, sin embargo el autor sobresale por una cuidadosa prosa descriptiva y gracias a ello haciéndonos sumergir en el relato mucho más. La estética de Mccarthy es impresionante, las palabras son perfectamente adecuadas y los objetos que aparecen en toda la obra perfectamente encajados como parte de un rompecabezas. La novela es corta, pero con tantos horrores y pesimismo traté de asimilarla poco a poco para después reflexionar profundamente sobre ella.

Después de pasar la última página me quedé mirando hacia el techo largos minutos, luego mi día no fue del todo convencional. Solo pensaba en toda la tragedia que pasaron esos dos seres humanos, con frío, hambre y el profuso amor de un padre hacia su hijo para poder aguantar sin cometer suicidio, toda esta barbarie.

“No podía avivar en el corazón del niño lo que en el suyo propio eran cenizas.” 

Bajo mi opinión no tengo nada de lo que quejarme de esta novela, es una de esas historias que te dejan con el alma hecha pedazos por varios días pero que terminan fortaleciéndote el espíritu como cualquier buena novela. Y es que de eso se trata el leer, de vivir historias, de estar en la piel de otros y de sentir como el frio que se narra cala en nuestros huesos también, esas historias pueden ser bonitas y feas, ligeras o reflexivas, pero están para ofrecer una visión del mundo distinta a la de nosotros. Otras como la carretera nos ofrecen mucho más, nos dan un análisis entre líneas sobre lo que puede llegar a pasar con una visión desgarradora, pesimista, llena de desolación, cruda y amoral.

No es lo que que a la gente le gusta ver o escuchar (en mí caso no es así) pero de vez en cuando  debemos recibir un golpe a través de estas obras que nos haga despertar y nos diga: ¡Miren lo que están haciendo! Cuando reflexionar, me refiero a cavilar sobre nuestra estupidez que como decía Einstein puede que sea infinita, sin embargo sería bueno reducirla.

Esto es el resultado tras un desastre nuclear, provocado probablemente por la sempiterna ambición del ser humano por el poder y he aquí la conclusión a ese desastre. Una humanidad al borde de la extinción, sin escrúpulos ni vestigios de raciocinio y autómatas de la supervivencia.

“Evoca las formas. Cuando no tengas nada más inventa ceremonias e infúndeles vida.” 

He leído una gran cantidad de distopías, desde Ensayo sobre la Ceguera pasando por el cyberpunk de Snow Crash, pero jamás me había sentido con tal desasosiego después de leer una novela de estas. Lo que convierte a la ganadora del Pulitzer en el 2007, en una de esas novelas que debes de leer, bajo mi opinión de lo mejor que se ha hecho en tiempos recientes en la literatura y aún más después de la empalagosa salida de títulos “distópicos” juveniles.

“Una novela que nos muestra un ambiente frío y desolador, en donde la esperanza parece un lujo inalcanzable y un ejercicio agotador”

Puntuación: 10/10

 

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@reveur Tertulia literaria este Jueves: Analizando obras clásicas

 

Continuamos con una nueva tertulia literaria analizando obras clásicas como El túnel de Ernesto Sabato (probablemente comentaremos la trilogía entera conformada por la ya mencionada novela, Sobre Heroes y tumbas y Abbadón el exterminador), Ficciones de Jorge Luis Borges y un clásico especial de ciencia ficción: Ubik, de Philip K. Dick.

Recuerdo mi lectura del túnel como un viaje angustiante, en donde el protagonista obseso por una mujer decide… Bueno no deseo hacer spoilers, pero fue una novela corta y adictiva. La usuaria @all-right estará a cargo de explicarnos los acontecimientos durante y después de El túnel, principalmente los sucesos que ocurren en Sobre Heroes y Tumbas, considerada una o quizás la mejor novela Argentina.

Siguiendo con autores argentinos, comentaremos la obra cumbre de Borges: Ficciones, junto El aleph, la cual fue para mí una serendipia gratificante. La obra de Borges se ha caracterizado por su complejidad y sus abundantes recursos literarios, aunado a una carga filosófica. En ficciones puedo decir que me topé con muchos de los mejores cuentos que he leído en mi vida, como por ejemplo: Ruinas Circulares.

 

Finalmente y bajo mi opinión, la mejor obra de Dick, Ubik, será comentada y discutida por nosotros. El autor estadounidense se caracterizó por su narrativa única e inesperada, con fuertes dosis de paranoia e irrealidad. Es precisamente esa duda constante acerca de la realidad lo que más me gusta de sus obras, porque debes estar atento cuando algo es real y cuando no. Ubik es considerada una de las mejores obras de ciencia ficción de todos los tiempos y con mucha razón, por su genuinidad.

Como siempre, todos los usuarios pueden dejarnos sus relatos en los comentarios o directamente en la actividad patrocinada por el servidor de @reveur, siempre fomentando la cultura. La cita es este jueves a las 8:00 pm. ¡Te esperamos!

 

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Un cigarrillo en el invierno – Relato

La nieve azotaba los cuerpos de las cuatro almas que vagaban por las calles. Padre, madre y dos pequeños niños caminando sin cesar en busca de un refugio y sin contar con provisiones por dos días. La deshidratación hacía que las piernas menguaran y el frío calaba en los huesos de manera lacerante, la nariz entumecida y los sonidos típicos del invierno, creaban una atmosfera de melancolía y tristeza por el mundo antes vivido.

La guerra había acabado con la mayor parte de la infraestructura de la ciudad, no quedaban casi vestigios de lo resplandeciente que alguna vez hubo de haber sido, sin embargo para el padre la mezcla del fuego provocado por las múltiples bombas que caían del cielo, con la nieve, le resultaba peculiarmente hermosa. El tono blanco e impoluto del invierno junto a la vehemencia y pasión del fuego parecían una pareja insoportablemente extravagante.

Dos días vagando en la nieve, hambrientos y sedientos, sin encontrar persona alguna. La mayor parte del tiempo agradecían esto último ya que de toparse con alguien, probablemente hubiese sido un soldado enemigo que no le costaría soltar el gatillo al ver a una familia de judíos caminando entre las llamas.

Cuando la esperanza estaba a punto de extinguirse como una vela intermitente en sus últimos instantes, la familia encontró a poco más de doscientos metros, dos edificios en frente de sí. Esto fue motivo de alegría ya que podían descansar de esta larga caminata que estaba a punto de matarlos y lo que es mejor, podría haber alimentos y agua en ese sitio que de haberlo visto meses atrás lo hubiesen considerado inhóspito y poco agradable, pero las situaciones cambian y lo que es motivo de desdén en ciertos momentos, en otros puede ser motivo de una inmensa alegría, como si fuese el resultado de un gran hallazgo arqueológico, pero solo habían dos edificios que por extraño que parezca, no habían sido atacados por el enemigo.

Acercándose con reticencia, la familia camino despacio, observado todo a su alrededor y comprobando con ojo de halcón si no había atisbo alguno de personas, moribundos o soldados. La quietud del sitio era paradójicamente intranquilizadora, no podían asimilar la buena suerte que les había tocado.

A pocos pasos de entrar en el edificio, el padre percibe un sonido hermoso al cual identifica rápidamente: Frederick Chopin, el concierto para piano No 2, una de las melodías que frecuentaba escuchar antes de esta guerra que había acabado con todo. ¿Pero qué hacía sonando una de las piezas más hermosas del romanticismo en un lugar tan gélido e inhóspito como este? ¿Será que estamos muertos? ¿Será este un paraíso para judíos? Pues, ¡Vaya paraíso de mierda! Se decía el padre, cuestionando la música de Chopin en un lugar como ese.

La respuesta a toda esta reflexión existencialista fue un vinil que se encontraba en constante repetición y quien sabe cuántas veces habría reproducido el hermoso Maestoso del famoso compositor. El vinil fue hallado en uno de los apartamentos del pequeño edificio de cuatro plantas. El sitio era acogedor, contando con un comedor, un refrigerador y utensilios de comida. La madre desesperada por hallar algo que comer, de inmediato descubre que había un montón de productos imperecederos en la alacena de la cocina. ¡Cuánta alegría! ¡Al fin tenemos algo que comer y mis hijos no morirán de hambre frente a mis ojos! Lógicamente esa visión atormento a la madre durante los dos días de caminata, capturando su miedo en pesadillas constantes y con la fuerte preocupación de que se hiciesen realidad. Ahora, en este momento pensaba ¡Cuan supersticiosa puedo ser en momentos de crisis! ¡Vaya estupidez! ¡Saldremos de esto pronto, la guerra no podrá continuar prologándose mucho tiempo más!

Ingenuas palabras de una madre desesperada. Las tropas enemigas estaban a días de llegar con tanques Panzer, artillería y demás artilugios bélicos a ese lugar abandonado que fue un barrio de judíos pocos días atrás y en donde se mantenían en pie solo dos pequeños edificios, como templos olvidados de una civilización tragada por el mar.

¿No deberíamos seguir caminando? Probablemente los soldados llegarán a este sitio, decía uno de los pequeños de manera muy astuta. Sin embargo, la ambición de los padres por quedarse en una zona aparentemente segura hizo caso omiso al comentario inteligente del niño. El niño pensó que no le prestaban atención por ser adoptado y para rematar era alemán. Siempre cargó con esa culpabilidad inherente a su nacionalidad. Cuanto odiaba a su hermanita por ser hija verdadera y por solo lloriquear a todo momento.

El padre buscaba algo más, al no conformarse con un sitio seguro, comida y hasta un tanque de agua, que de ser racionado pudiese durar unas dos semanas, empezó a revolotear en la casa en búsqueda de cigarrillos. Extrañaba el humo entrando por su garganta, lo placentero que era, el resultado de un inhala y exhala pero aunado a un agente toxico, un veneno gratificante. No encontró nada, ni siquiera en los otros apartamentos que fueron abiertos forcejando con una palanca. Había comida enlatada, no demasiada, pero había, sin embargo no se hallaban los codiciados cigarrillos.

El padre decidió trascender su adicción y ponerse en peligro a él y a su familia cruzando una pequeña calle para alcanzar al otro edificio y así tener más oportunidades para conseguir el codiciado veneno. ¡Qué irresponsable eres! ¡Estás poniendo en peligro a tus hijos! Gritaba la madre al momento de que su esposo le comentase su decisión. Hemos comprobado que aquí no hay nadie, no pasará nada, ya verás, solo son dos pasos, decía su esposo de manera tranquilizadora y agrego: Además necesitamos más provisiones. Cosa que dejó a la madre satisfecha.

El padre cruzó lo que quedaba de calle, entre piedras y escombros logró hacerse camino con unos pasos hasta llegar al otro edificio. Subió las escaleras hasta el cuarto y último piso, ya que quería comenzar su búsqueda de arriba hacia abajo. Eligió un apartamento que se encontraba en el ala derecha y empezó a forcejear la puerta. Al cabo de unos pocos minutos logro abrirla y comprobó al entrar que había un balcón que daba hacia el edificio donde se encontraba su familia. Empezó su búsqueda.

Registró habitaciones, cocina, comedor, baños, biblioteca, alacena, balcón. Nada. ¡Este es solo el comienzo! Pero después de tener ese último pensamiento, como objeto traído del cielo, encontró debajo del comedor una caja de cigarrillos casi llena. ¡Casi llena! No podía creerlo. Salió al balcón y empezó a gritarle a su esposa. ¡Los encontré! A lo que la esposa grito con vehemencia una cantidad de improperios, vituperando la acción de su marido. El padre empezó a fumar en el balcón mientras su esposa lo miraba con ojos de reprobación. Luego, él se detuvo a ver las volutas de humo que surcaban el aire frío y pensó que era una estupidez lo que había hecho, una actitud de adicto empedernido y que no lo volvería a hacer. Instantes después cuando el cigarrillo estaba a punto de extinguirse una bala atravesó su cabeza, dejando la mitad de su cuerpo colgando en el balcón mientras la colilla yacía en el piso nevado.

La esposa gritó imprudentemente y fue víctima de otra bala que un soldado no supo contener. Los soldados empezaron a adentrarse más hasta llegar a estar frente los edificios. Los niños estaban asustados, en especial la niña que no paraba de llorar, muerta de pánico. Cuatro soldados se aventuraron a registrar el edificio del ala izquierda, en donde se encontraban los llantos impertinentes y no tardaron en descubrir a dos niños pálidos y famélicos, pese a que en recientes días habían comido bien. Uno de los soldados empezó a registrar la alacena, haciendo caso omiso a los niños y descubrió el montón de latas de comida que allí se encontraban. Abrió dos, una para él y otra para su compañero. Los otros dos idiotas, seguro estarían buscando vestigios de más personas. El soldado que abrió las latas, se sentó en el comedor y miró a los niños con diversión. Al terminar de comer, los apunta con su rifle y les dice: ¡Digan Adiós bastardos judíos! A lo que el niño alemán responde: Yo no soy judío, quiero aprender a disparar. ¡Vaya sorpresa!, dice el soldado, entendiendo perfectamente lo que el niño quería expresar, dándole el rifle y la oportunidad de hacer algo que siempre deseo. El sonido del rifle escupiendo la bala sonó como un estruendo en la quietud de la nevada, mientras el vinil de Chopin sonaba otra vez sin cesar.

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Visual kei: Breaking aesthetic paradigms

Visual kei (ヴィジュアル系) means visual style in Japanese and is a movement where music and visual aesthetics are intertwined creating a shock to the viewer.

The musical genres that can be attributed to this type of artists are very varied such as punk, metal, gothic, electronic, pop and others, being unclassifiable and avant-garde many of these bands. However, the main influence of the genre was the glam rock of the 80s, which also stood out for the extravagance when dressing and for colorful hairstyles.

I couldn’t consider visual kei as a direct aspect of glam rock because it has roots native to Japan, like the kabuki theater, where men used to play both male and female roles. This is very frequent in the visual kei, many of these artists usually have an androgynous or completely feminine aspect, being mostly men.

The Visual-kei is gestated with bands like X-Japan or BUCK-TICK that have had a good reception until today. Later this counterculture was diversified and the fans began to create labels to differentiate the different bands that were coming out on the scene. Some of these labels may be of a dark character such as eroguro-kei, where eroticism and decadence are the main source of inspiration for these bands, giving a sinister aspect to these artists or on the other hand the oshare-kei that has a more infantile, striking and colorful tone, where an exaggerated amount of accessories are used.

 

Japan has always been characterized as a country that offers extravagant fashions and urban tribes out of the ordinary. This movement is one of the oldest and is one of the few that is intrinsically related to music, but not forming a genre but as its name indicates a style, between visual and musical.

Some of these bands have had international recognition, such as Malice Mizer, which showed a Gothic facet of the style, composing songs that mixed Baroque, classical and metal music at the same time. Its members showed an androgynous and dark aspect and one of them, Mana, was a musician well known for his appearance and for his brilliant compositions that even managed to express themselves in theaters.

Later the visual kei began to expand much more and bands like Dir En Grey, the Gazette, Girugamesh, D, NIGHTMARE, Alice Nine and other artists, managed to capture the attention of the European and American public.

Versailles, one of my favorite bands of this style, offered a level of technicality in its compositions at a neoclassical level, being its guitarists Hizaki and Teru, famous for it, while his vocalist Kamijo delighted us with a masterly operatic voice. Unfortunately, this band split-up but there are still parallel projects of its members which are not far from the previous composition made in Versailles.

The two most popular bands in the West related to visual kei are the Gazette and Dir En Grey, both with a sound that is often dark and fast, which have come out on many occasions from Japanese borders, approaching even Latin America.

 

 

As the visual aspect is an important part of this counterculture, artists often offer multiple videos for each album or single released, having several videos in a short time and multiple concerts on DVD, making their merchandise, extensive and collectible.

The variety of genres makes anyone can approach this style, since these artists usually make music with complete freedom, without ties or musical labels. For example, some of these bands can be considered avant-garde, due to the multiple genres they mix and the eclectic they can become.

Currently, the scene is full of indie bands that usually disappear after a short time, making it difficult for the western fan to keep track of many of them. In the scene, there are usually not a large number of bands that enter the mainstream or at least manage to create music for a long period of time.

All this scene was born as a response to the Japanese conservative society, making this counterculture irreverent and transgressive at least in its infancy. The freedom at the time of composing and dressing is very important for this urban tribe since they tend to be as original and eccentric as possible, to demonstrate that visual impact so longed for.

Therefore, I consider that Marilyn Manson, for the second wave of visual-kei bands, was a strong influence, since this artist sought to create that commotion not only visually but also musically and is therefore known as one of the most bizarre and extravagant artists of that time.

This style is usually seen with some reluctance in the West, especially in America precisely because of that extravagance since the average rocker or metalhead is not used to seeing bands in such colorful or bizarre scenes. However, there has been a growing boom and interest in these bands, especially in countries like United States, Mexico, Colombia and Chile where there are highly organized fans who always carry activities and blogs with visual-kei themes.

There have been attempts at Western visual kei and I say attempts because they have generally been bands with poorly achieved aesthetics and a fairly low level of composition. Seremedy, a Swedish band, is perhaps the best result on the part of the western bands at the time of registering in this genre, thanks to the fact of having the support of a well-known artist in Japan called YOHIO. YOHIO, as a guitarist of the band, is inspired by the Hizaki aesthetic of the Versailles band, however, as a soloist, he generally maintains different facets.

Another interesting aspect of this scene is the sub-genre angura-kei, where Japanese culture is palpable in these bands, taking as reference the kabuki theater and the Japanese feudal era. Bands like Kagrra or Onmyouza are known for offering this characteristic sound, with traditional Japanese instruments.

It’s frequent the association of this type of bands with anime openings like NIGHTMARE in the opening of Death Note with the song The world or the Gazette with Shiver.
 

As we can see in this text, the union of different tendencies and the diversification of musical genres in visual-kei make this scene something completely fresh and free, not encasing itself in a certain sound but constantly expanding its way of playing, making many bands in constant renewal and experimentation. If you are a person with an open mind and willing to appreciate different sounds and receive an impact visually, either by the dress of the artists or by the video production then this genre will be for you.

Some bands I personally recommend: Malice Mizer, Versailles, Dir En Grey, Nega, Nightmare, the Gazette, D, Lareine, Unsraw, Mejibray, lynch and Deluhi. Some of these bands are not active today but they are of excellent quality and a good reference for the style.

 

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