La ignorancia – Milan Kundera – Reseña

La ignorancia de Milan Kundera, es una obra que como muchas del autor, está escrita de una manera elegante y puede decirse que es un ensayo y novela a la vez, con reflexiones conmovedoras que nos narran una historia de emigración y de la ignorancia hacia lo que se dejó.

 

 

Una referencia marcada en toda la novela es Ulises, quien deja su Ítaca natal por 20 años como una de las protagonistas: Irena, quien se reencuentra con un antiguo amor que tenía en Checoslovaquia, en pleno apogeo de la invasión comunista por parte de la Unión Soviética, que la obligó tanto a ella como a su amante a emigrar de su país.

Con un estilo en constante digresión, Kundera nos cuenta la historia de estos dos seres distanciados, que al reunirse parecen unos extraños. El tiempo ha hecho estragos en su memoria. Al volver ambos a su país, la lengua checa se convierte en algo ajeno, impropio de su ser, las costumbres olvidadas y el aire que se respira extraño. No es hasta días después de su regreso que Irena empieza a asimilar a su país, a su gente y a su clima.

 

 

 

 

Para Kundera el exilio y la soledad han sido un punto clave en su narrativa, plagada de reflexiones filosóficas y dándonos más de los personajes que una mera descripción gráfica como suelen hacer algunos autores contemporáneos. Las emociones y pensamientos de los personajes en La ignorancia, son más importantes que la trama que puede llegar a ser insípida e incolora debido a la exasperación y el tono gris y melancólico de la historia. Es en ese punto donde Kundera con recursos literarios modernos y gracias a las digresiones casi ensayísticas, nos revela a personajes completamente desnudos emocional y mentalmente.

Probablemente hay mucho de novela en clave en esta novela, muchas de las experiencias vividas por estos personajes fueron de panorama común en la Checoslovaquia de los 80, de esta manera, Kundera nos habla con mayor propiedad sobre un regreso cargado de nostalgia y poco satisfactorio. La enajenación y aislamiento de su propio país hace que los protagonistas de La ignorancia, Irena y Josef, se vuelvan unos extraños en su tierra.

La novela está escrita con pasajes cortos, capítulos con poca extensión, con hermosas metáforas, frases y citas del propio autor. Migaja a migaja vamos explorando en un mundo de ficción algo real que es el dolor al no saber de nuestras familias y seres queridos al estar en el extranjero. La inexpugnable verdad de esa transición de tierras y lo que conlleva después de un largo período, es el punto más importante de toda esta historia, contada gracias a un narrador reflexivo y unos personajes melancólicos.

El resultado es innovador, como todo el trabajo que viene haciendo el autor desde “La insoportable Levedad del Ser”, cargado de una aparente simplicidad en la que subyace una profunda reflexión resultado de las cavilaciones del autor en determinados temas. En esta oportunidad la ignorancia y la emigración no son palabras ajenas, sino que cumplen una especie de simbiosis en donde una depende de la otra, una da como resultado a la otra.

La historia se aleja de la espectacularidad de un thriller, el suspense del terror y de la ambición creativa de la fantasía, para dar pie a una historia que a pesar de ser ficticia cumple con todos los parámetros para haber sido una historia más de un pueblo resentido por un ataque ideológico y una revolución no deseada. El orgullo al liberarse de ese yugo es latente en algunas páginas del libro.

Si te gusta pensar y deliberar después de leer una novela, La ignorancia no te dejará indiferente. La capacidad que tiene el autor para mostrarnos sus puntos de vista es impresionante, gracias a estas novelas conceptuales. Pocos autores logran atrapar de principio a fin al lector en una novela que es parcialmente un ensayo, porque puede considerarse sosa y aburrida. Sin embargo, Kundera con diferentes estilos y con una marcada polifonía en toda la narración, nos mantiene atentos, sin prestar detalles a representaciones gráficas propias más bien del cine, sino más bien nos exhorta a pensar, cavilar y detenernos a reflexionar sobre lo expuesto.

Una novela, una profunda reflexión y un ensayo. Una novela digna de una relectura.
 

 

Puntuación: 9/10

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