La inexorable verdad de Frank García – Relato psicológico

El pasillo que veía delante de mis ojos tenía las paredes manchadas y había un aire de decadencia y desprecio hacia la vida. Mis oídos lograron distinguir gritos que parecían provenir del infierno, aquel lugar del que muchos no saben, mora en la tierra y no como una sola entidad infernal sino fragmentada en distintos sitios en los cuales azotan las llamas y la tortura de maneras variopintas.

El infierno puede ser una cárcel, un secuestro, una violación, una persecución y por sobre todo y bajo mi experiencia, un manicomio. En un manicomio hay muchos infiernos porque cada quien vive el suyo personal a través de la incomprensión y rechazo de los “cuerdos”. Un manicomio es un viaje constante al inframundo, día y noche y el aislamiento, la peor de las torturas. No poder pensar con claridad debido a ruidos ignotos, frases y cuchicheos de algunos y gritos desgarradores de otros al pasar por el umbral de sus peores pesadillas, hacen que las mentes de los tripulantes de este viaje maquiavélico, se fragmenten en miles de pedazos sin lograr aniquilarse del todo y es en ese momento en que el silencio catatónico se apodera de las almas más débiles o de los ya vencidos.

Al terminar de pasar por unas cuantas puertas desvencijadas por los golpes de algunos locos y los picaportes derruidos por el paso inexorable del tiempo, me topé con el número de habitación al que buscaba, 757, en donde se hallaba un amigo al que tenía mucho tiempo sin visitar.

Las drogas, el alcohol y una adolescencia desenfrenada que continuó implacablemente hasta la adultez, hicieron que Frank García terminará de perder completamente los estribos y con ello el control de su vida. En mi vida adolescente, no niego haberme topado con situaciones en donde las drogas estaban presentes y estar en contacto con ellas pero solo de manera hedonista, sin una adicción real, todo este mundo era efímero, fugaz e irreal y los que sabían esto, se deshicieron de estas sustancias rápidamente o por lo menos no permitieron que estas los dominasen.

 

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Mi amigo Frank no era el caso, el y las drogas tenían una fuerte conexión, como si su torrente sanguíneo estuviese compuesto de heroína y la fuerza bombeadora del corazón fuese impulsada por estupefacientes como la cocaína, aquella que hace expresar y hablar de más. Frank siempre quiso ir más allá de las experiencias triviales, quería dar un paso más y adentrarse en caminos psicodélicos en donde la realidad parecía perder sentido pues, la suya propia fue motivo de desasosiego e infelicidad. Sus amigas reales eran las drogas, pequeñas porciones de felicidad que podías comprar por un elevado precio la mayoría del tiempo, cosa que a Frank nunca le importó, siempre había una manera de encontrar aquellas sustancias tan necesarias como la comida misma, ya que prácticamente eran parte, según él, de su fisiología.

La familia de Frank, al ver que se había vuelto un criminal en potencia y que por fortuna no había asesinado a nadie aún, decide internarlo a sus 33 años en un manicomio, no solo por sus mañas delictivas sino por su comportamiento alienado de carácter psicopático.

Personalmente nunca me enteré de las cosas que decía Frank, ni de lo que hizo, estaba bastante distanciado de ese oscuro mundo al reconocer que era una enredadera de mentiras y comportamientos erráticos, sin miramientos al futuro, solo un presente extremo, sin ningún atisbo hacia una vida segura o cuando menos agradable en sobriedad.

Frente a la puerta 757 se hallaba mi amigo, al que abandoné por instinto de preservación. Se encontraba sentado en una pequeña mesa que se encontraba justo delante de una pequeña cama sucia y maloliente, que de seguro crujía al uno acostarse. Por suerte había dos sillas, quizás dispuestas por mi visita, sin embargo no entendí los numerosos papeles con garabatos que yacían en la mesa como un rompecabezas. Yo, al verlos, recordé un poco a la escritura cuneiforme de los egipcios, pero en esta ocasión claramente se trataba de los delirios de un loco.

Mi visita repentina estuvo inspirada por el arte y la carencia de musas, necesitaba escuchar algo inverosímil que se escapase de las placidas lagunas de la realidad, que reemplazasen esa quietud y falta de pasión por la vida que necesitaba para plasmar algo, un esbozo o unas pinceladas tortuosas como las de Vincent Van Gogh en su famoso auto retrato. A veces la vida nos exige situaciones extremas, adversidades que se plasmen en nuestras memorias y de esa manera alcanzar la cúspide a partir de unos trazos, moldeando con vehemencia figuras que reflejan el miedo vivo en nuestro ser, al fin y al cabo, el arte nos ayuda a deshacernos de nuestros demonios… Otras veces de adquirir una legión de ellos.

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Pese a tener a Frank delante de mí, en sus ojos se percibía un estado de frialdad absoluto. Me miraba por pocos segundos y luego desviaba sus ojos hacía las hojas que se encontraban en la mesa. Tenía que hacer una pregunta, pero en ese instante de nervios, no se me ocurrió ninguna inteligente:

– ¿Cómo has estado Frank? – pregunta irónica viendo su estado

– ¿Por qué ves con rareza mis escritos? – preguntó sosegadamente

– No logro comprender su significado – respondí con sinceridad

– Eso es porque primero debes escuchar la historia que subyace en ellos. – me dijo solemnemente – Cada uno de ellos representa una palabra con muchos significados, ha sido un regalo de los dioses que moran en la gravedad

– ¿En la gravedad? – pregunté imprudentemente, en vez de dejarme llevar por sus palabras incomprensibles que era lo que yo buscaba, una historia que plasmar con mis pinceles

– La fuerza que para la humanidad aún sigue siendo un misterio, es gobernada por dioses. Dioses que se comunican entre ellos a velocidades superlumínicas, desafiando las matemáticas y toda razón impuesta por el ser humano.

– Pensé que las matemáticas eran el lenguaje del todo

– No es así, hay cosas que trascienden a los números

– ¿Cómo son esos dioses, Frank? – me picaba la curiosidad por conocer esa mitología que él estaba creando.

– Son invisibles, oscuros y yacen en ti y en mí, yacen en todas partes, su fuerza lo controla todo porque ellos son los primigenios. Pero quizás para que entiendas bien debo contarte una historia:

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Al pasar por distintas experiencias a través de las drogas, en una ocasión conocí a un chamán que se jactaba de poseer una de las drogas menos conocidas y más explosiva de todas y no hablo del peyote ni el DMT, hablo de algo superior, algo que me cambió la vida y que solo hizo falta una probada para sentir como el velo de maya se desvanecía. Su nombre y su textura no la recuerdo, ni siquiera recuerdo si se comía, fumaba o inyectaba, solo recuerdo una intensa experiencia emocional y visual.

Después de eso, las voces me atormentaban, me seguían a donde yo fuese. Si me concentraba, podía atrapar instantes de tiempo en el futuro o en el pasado, eran como bloques de tiempo que yo capturaba y en ocasiones me permitía recordar el futuro. Estoy seguro que nadie puede recordar el futuro, pero yo sí. Lo comprobé muchas veces, calculando eventos, atrapándolos en mi mente y esperando ansiosamente a que sucedieran y así pasaba.

Al principio me asusté, no podía creerlo, había llegado demasiado lejos y me estaba volviendo loco, entre en un estado de misantropía y empecé a delinquir para consumir otras drogas para olvidarme temporalmente de todas estas sensaciones, pero apenas el efecto se pasaba, ocurría lo mismo, las voces y las imágenes en mi cabeza se abrían paso, agujereando mis neuronas e intoxicándome con su poder.

En mi larga estancia de dos años aquí en este pútrido sitio, mis visiones han ido in crescendo, son cada vez más vívidas y la realidad ha perdido interés para mí. Prefiero concentrarme en mis símbolos, descifrar y encriptar, descifrar y encriptar. ¿Ves estos tres símbolos de aquí? Representa el número de esta habitación, 757 y justamente y no por azar, apunta hacia la puerta, esa es mi protección para cuando los malditos enfermeros vienen a castigarme.

Tengo un recuerdo del futuro para ti. En uno de tus bloques de tiempo, estarás cavilando sobre esta conversación y de ella saldrá una gran obra que será producto del terror que vivirás al yo compartir mis experiencias contigo, sin necesidad de contar, sin necesidad tan siquiera de un gesto. Esa obra, traerá vida para ti y muerte para muchos. La melancolía que de ella emanará solo la podrás soportar tú y aquellos cautos que no busquen explicaciones. Tu obra traerá estos tres símbolos, no necesitas saber su significado por ahora, tú comprenderás más adelante. ¿Necesitas un comprobante? El sol amanecerá de un rojo intenso y la catástrofe se esparcirá en este manicomio.

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Yo, ya no podía tolerar tanta locura descabellada y decidí alejarme sutilmente del sitio, obsequiándole a Frank un cigarrillo el cual no prendió, guardándoselo en el bolsillo quizás para una futura ocasión.

Fui lo más amable posible y me despedí de Frank, lo que buscaba ya lo había encontrado. Una conversación intensa, con una historia del todo inverosímil producto de una mente deteriorada. No sabía cómo podía calzar esto en un óleo, pero debía intentarlo.

Al llegar a casa decidí acostarme y despejar todas esas visiones que pensé que por sugestión se venían a mi cabeza. Al no poder dormir, me di cuenta que los tres símbolos penetraban los más oscuros recovecos de mi mente. Las voces me instaban a dibujar y eso hice. Dibuje y dibuje, por horas hasta el amanecer. El sol se tornó rojo, dispuesto a abrasar toda la ciudad con su monumentalidad. Sentí que estaba retrasado y los trazos empezaron a borbotear de nuevo, mi mano ya no era de mi pertenencia, solo era un instrumento de los primigenios. No podía creer que esto me estuviera pasando. ¿Es que acaso la locura es contagiosa?

En determinado momento, pude dormir, habiendo una laguna de quizás unas horas en mi cabeza. Veo el óleo detenidamente, con odio, porque me había infectado la mente. Sí, era ese maldito dibujo y Frank también. Sin embargo, Frank yace muerto hoy día, gracias al cigarrillo que le di, su habitación quedó calcinada junto a él y yo justo en la habitación 758 de este pútrido manicomio. ¿Le ha gustado la historia señor periodista?

Fuente de imágenes

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