Reseña #04 – Novela de ajedrez – Psicológico

La obra del escritor Stefan Zweig, Novela de ajedrez, es una de las novelas más apasionantes que se han escrito sobre el juego que yace en la simplicidad de su título y es que, sin necesidad de una retórica abrumadora, la novela a pesar de ser corta, nos revela de manera soberbia la pasión y delirio de una afición pero también nos sobresalta con la arrogancia y la oscuridad del pasado radical nacionalsocialista.

Al principio de la obra podemos encontrar a un huérfano que es adoptado por un sacerdote. Este al ver que no tiene ninguna virtud, criterio ni voluntad propia, se percata que algo no se encuentra bien en el pequeño. Posteriormente y por casualidades de la vida – que no son pertinentes explicar – el niño es dotado de una capacidad arrolladora para jugar al juego de reyes, sin embargo incapaz de aprender nada más, siendo un iletrado e ignorante pero con un enfoque especial en la tabla de las 64 casillas.

A modo de monólogo, el narrador nos explica como este ajedrecista se convierte en campeón del mundo y a su vez como su lado arrogante y déspota se hace relucir en un trasatlántico rumbo a Nueva York, para desafiar a otros campeones mundiales. Este personaje, de apellido Czentovic, nos demuestra a través de su aparente poder – gracias a la fama otorgada por su excelente manera de jugar – como es que la ignorancia es atrevida.

Displicente, arrogante, déspota y calculador son algunos de los adjetivos que se le pueden atribuir a este personaje, que al ser retado numerosas veces y cobrar una cantidad exorbitante de dinero por ello, trata a los demás tripulantes con desdén hasta que un peculiar personaje aparece: El señor B. Es en ese preciso instante en que la novela transcurre con mayor fluidez, narrándonos a través de un monologo como es que el Señor B, consigue también ser un excelente ajedrecista y también por qué no gusta demostrarlo.

 

“Conocía, huelga decirlo, por experiencia propia, la atracción misteriosa del «juego de reyes», el único entre todos los ideados por el hombre que se sustrae soberanamente a toda tiranía del azar y otorga sus laureles de vencedor de un modo exclusivo al espíritu, más propiamente dicho, a una forma determinada de la habilidad intelectual.”

En páginas posteriores podemos ver una clara crítica hacia la invasión nazi y la tortura psicológica que hacía la Gestapo y de la cual fue víctima esta personaje pero de una manera más diluida y “refinada”, siendo este encerrado en un hotel en vez de en un campo de concentración debido a sus conocimientos de personas ilustres y adinerados ya que él trabajaba en un bufete de abogados.

La opresiva soledad, el delirio que transpira el exceso de introspección y el desasosiego producido al no saber qué será de su vida después de su estancia en ese hotel, sumergen al Señor B en olas de frustración constante, al no poder leer, escribir ni tener contacto con otro ser humano.

Sin embargo, el susodicho señor consigue robar un libro, este, con ambición, estaba esperando a que fuese una obra poética de Goethe y al enterarse de que el material conseguido era un libro de ajedrez, su decepción hace que casi destruya el libro.

Pacientemente decide enfrentarse a los extraños códigos del juego, C4, F2, G6 y así sucesivamente, percatándose de que puede vencer el insufrible tedio en el que se hallaba metido. Pronto consigue memorizar las partidas de los campeones mundiales y al conseguir esto el miedo lo invade al hastiarse de jugar victorias de otros jugadores y es en ese instante donde decide enfrentarse a sí mismo.

El delirio que sufre el personaje debido al estrés y la agonía producida por la soledad y por el juego, hace que pierda interés en comer y en dormir, la pasión crecía por el juego y múltiples capas con numerosos juegos yacían en su mente, enfrentándose las blancas y las negras como si su mente se dividiese en estos dos colores. El juego hizo mella en el personaje y la pasión desenfrenada lo estaba matando mentalmente, adquiriendo tintes esquizofrénicos.

Con esta novela, Zweig nos demuestra con simplicidad no exenta de elegancia muchos puntos interesantes de la vida y de la humanidad: la palpable arrogancia de Czentovic en contraposición de la humildad del Señor B, hacen que estos personajes antagónicos de por si aviven una historia corta pero intensa. El enclaustramiento del Señor B, es una visión clara de lo que sucedía en la época en que la novela fue escrita y fue una manera de expresar la animadversión de manera sutil que tenía el autor por el radicalismo nazi. La pasión excesiva que nubla la razón para conseguir un objetivo que puede ser una quimera pero que está claro en nuestra mente y que solo es cuestión de hacerlo tangible a través del esfuerzo excesivo, del sufrimiento y de la constancia agotadora, se percibe en la novela, como aquellos artistas que han de morir haciendo sus obras, por inagotables horas de desvelo y dedicación.

Esta es una de las mejores novelas cortas que he leído y cuenta con todos los elementos pese a su poco volumen, para ser un clásico. En ella encontrarás pasión, soberbia y critica auto-reflexiva a través de un monologo que no cansa, haciendo que el lector se interese y avance con ávida rapidez.

 

Puntuación 10/10

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