Hasta el fin de los tiempos – Relato

Tardé treinta años en descubrirte a través del mapa de la casualidad o quién sabe si fue algo causal. Allí estabas tú, tan resplandeciente como siempre, con tu sonrisa que desde el primer instante capturó mi alma entregándosela como ofrenda como si de un pacto se tratase, un pacto en donde dos almas deciden unirse y pasar el resto de sus vidas juntos en una completa simbiosis pero sin necesidad de ser dependientes entre sí, sino más bien cooperando entre sí.

Hubo fraternidad, amor, discusiones, alegrías y tristezas por todos estos largos años, tantas emociones que serían imposibles de comprimir en un libro, habría tanto que explicar. Recuerdo el exceso de comunicación que teníamos y ya a los años nos conocíamos tanto que el hablar era un lujo y los gestos y el cariño eran las bondades recibidas por años de asimilar y comprender al otro.

Yo no era una persona precisamente empática, solía ser frío y distante por todas las situaciones a las que me había llevado la vida, mucho caos y no pensaba precisamente en el futuro. Tú me enseñaste que de nada sirve discutir para ayudar a una persona, solo hace falta comprensión y meterte un poco en los zapatos del otro: ¿Qué siente? ¿Por qué se comporta así? ¿Qué pudo haberle pasado? Pero la mayoría de nosotros no entiende eso y piensan que las personas reaccionan mal solo por el hecho de querer hacerlo, cosa que puede llegar a suceder pero no siempre es así. No sabemos cómo le fue a alguien en el trabajo, si tuvo un problema familiar, si está enfermo, si un familiar se le murió y un sinfín de cosas que le pueden pasar a una persona.

Todos aquellos golpes tenemos que afrontarlos con temple y con sabiduría, sin histrionismo, nada de dramas, con fuerza. Y el gran problema de todos es la muerte claro está, aquel problema que pensamos que no nos tocará jamás cuando estamos jóvenes pero que al envejecer lo vamos aceptando cada día más. Sim embargo, frecuentemente la muerte nos visita repentinamente o de formas poco usuales, quizás a mí me rozó con su larga túnica y ando aquí luchando por unos días más de vida en una camilla, pero ya estoy cansado.

Luche durante toda mi vida como un vikingo soñando llegar al Valhalla, esa era uno de mis ideales, luchar para conseguir lo que se desea, luchar por amor, luchar por odio, luchar por poder, pero como muchos saben, esa no es toda la vida, el exceso de pasión por las cosas hacen que se esfumen tal como vinieron. Nunca entendí porque todo tiene que ser tan equilibrado, si mueves un poco la balanza ya hay una tormenta como un efecto mariposa, porque uno debe actuar tan comedido y a pesar de que sabía que el exceso de pasión no era del todo bien recibido por los cánones de la vida, decidí vivir mi vida como me dio la gana, desafiando a la vida y a ese supuesto destino del que muchos hablan porque vaya que abuse de mi suerte.

Claro, conozco el día en que más he tenido suerte, aquel quince de junio empecé a ser el hombre más afortunado del mundo y en ese mismo mundo en donde los valores y los sentimientos son relegados a un segundo y hasta tercer plano, estábamos nosotros consumidos por un anacronismo sentimental, viviendo como salidos del medioevo o por lo menos la parte bonita de la época.

¡Que buenos años hemos pasado! Cuantas risas he visto en tu semblante, cuantos besos apasionados hemos tenido, cuantas locuras hemos inventado, cuantos viajes, cuantas dichas, cuantas veces nos hemos burlado del otro o en nuestra misma presencia, de nosotros mismos, ¿Cuántas? Medir este tipo de cosas es imposible, las matemáticas pierden el sentido por completo en el terreno de las emociones ya que son irracionales pero vaya que nos hacen felices.

Como bien sabrás ya estoy viejo y con poco tiempo de vida, quería dejar una micro constancia y profesar en papel por última vez el amor que siento por ti, ese amor inefable que nunca se nos agotó, que bramó constantemente, que fuimos soberbios y apasionados, que nuestra afinidad nunca llegó a su fin y que todo era tan inverosímil que nos daba miedo, porque algo como los que nos estaba pasando no podía ser real. Luego de aceptar su verosimilitud, aceptamos nuestra vida juntos y decidimos empezar, luchando juntos.

No puedo evitar que una lagrima se resbale por mi mejilla al pensar en todas estos gratos recuerdos que conservo a pesar de mi mala memoria pero algo si tenía bueno y es que era muy selectiva, cuando había una emoción muy fuerte, ella reaccionaba y a veces solo recordaba la emoción más no la situación o el evento, claro eso ya lo sabes tú, tu sí que tienes una memoria prodigiosa, espero que se encuentre en ese estado mucho tiempo más.

Para cuando leas esto ya habrá venido una enfermera con la inyección de la que tanto discutimos, entendí que no fuiste capaz, me moleste porque no entendí como podías ser tan cruel al no dejarme morir pero luego me puse en tus zapatos y comprendí que tenías razón, yo jamás podría haberte matado ni siquiera para que no siguieses sufriendo. Es algo innato en nuestro ser que rechaza hacerles daño a las personas que amamos. No, no podría haberlo hecho.

Te amé y te amo hasta el último suspiro que tenga de vida y si hay otra el sentimiento seguirá latente y creciendo como siempre ha sido, hasta el fin de los tiempos.

Fuentes

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Hamparte: El arte de ser un charlatán

Muchos internautas están avivando la llama de este nuevo concepto creado por Antonio García Villarán a través de su canal de youtube en donde define a una serie de “artistas” o mejor dicho hampartistas sin talento que intentan vender sus obras como si fuesen autentico arte y muchas veces apoyados por galerías, curadores y personas esnobistas que creen tener un conocimiento “profundo” sobre el arte.

Ya de hace tiempo se necesitaba una palabra que definiera a esta serie de delincuentes o charlatanes sin talento que, aprovechándose de sus dones en el marketing venden obras carentes totalmente de sentido e intención.

Una de los argumentos en defensa a este tipo de artistas y los cuales personalmente me ha tocado rebatir es de que cualquier cosa es arte, desde un cepillo de dientes hasta una goma de mascar en el suelo. Hace algunos meses me encontré metido en una discusión en donde una persona me dijo que una cama desordenada era arte ¡Pueden creerlo! Lo peor es que esa persona me dijo que el concepto que la artista intentaba proyectar está más allá de mi entendimiento ¡Vaya falacia! Pronto descubrí que esa persona era un hampartista también.

Mi visión personal es que no todo puede ser arte porque de lo contrario el concepto se pierde y la necesidad de una palabra para definir algo genuino, con intención y estética (bien sea agradable o desagradable) no tendría cabida en un diccionario porque TODO ES ARTE. Y claro está que existe mucha subjetividad en el arte en general, desde una poesía hasta una escultura dependen mucho de la perspectiva y conocimiento que tenga el espectador pero es que el hamparte es un timo en donde se vea, no hay sentido ni intención, estas obras simplemente no proyectan nada porque no hay nada que asimilar, es simplemente alguien intentando vender algo como artístico debido a su propia “abstracción”, como por ejemplo colocar un vaso de agua por la mitad en un museo y venderlo en 20000 dólares ya que el autor le dio un sentido abstracto y eso me parece muy bonito pero solo está en la mente del autor y la obra sigue siendo un vaso de agua lleno por la mitad, no hay necesidad de ser subjetivo en este caso, esto es hamparte puro.

El hamparte se ha extendido en todos los territorios, quizás los más afectados sean el arte plástico y la música, un claro ejemplo de ello es Yoko Ono, la famosa pareja de John Lennon, sobrevalorada y no exenta de polémica. Yoko Ono simplemente se para en un escenario lleno de unos cuantos esnobs, seguidamente se pone a dar gritos y esa es su gran obra magistral. Hay galerías incluso dedicadas a ella en donde podemos deleitarnos con poesías como esta: “Enciende un fosforo y observa hasta que se consuma”. Muy elaborado ¿No? Se ve que a Yoko Ono le tomo mucho tiempo formular semejante frase, con una profundidad majestuosa. Esto es la quintaesencia del hamparte y para el creador del concepto Antonio García Villarán esta, es la reina del hamparte.

Pero también podemos hablar del rey, Damien Hirst, el famoso creador de los puntitos de colores, si, ¡Puntitos de colores! Toda la obra de este aclamado artista es hamparte puro. El señor Hirst intentó demandar a una empresa que publicitaba un anunció por televisión debido a que el comercial utilizaba puntos de colores ¡Como si los puntos de colores los hubiese creado el! Es decir, el ego de este señor está tan elevado que pensó que de su mano habían salido los primeros puntos de colores que por cierto no todos los dibuja él, manda a otras personas a que dibujen puntos de colores en un lienzo blanco, en pocas palabras ni siquiera se toma la molestia de pintar los puntos de colores.

 

“Magistral” obra de Damien Hirst

Y así como el famoso señor Hirst nos encontramos con muchos ejemplos de hamparte, como la mierda de artista, del hampartista Piero Manzoni, que consiste en colocar mierda en una lata, obviamente excrementos del autor, un artista claro está ¿Y adivinen en cuanto se vendieron una de estas latas con los valorados desechos de este magistral artista? 275.000 euros, en una subasta en Milán.

Yo por mi parte como lector empedernido, consideraría a Paulo Coelho como un hampartista, un pseudo filosofo con ideas peligrosas sobre el Universo: ¡El universo conspirará a tu favor! Claro, como si tú fueses tan especial que todo el Universo te rendirá pleitesía solo con pensarlo.

Lo más sorprendente de todo es la cantidad de gente que se deja estafar por estos hampartistas, personajes carentes totalmente de talento e inclusive de creatividad pero con una astucia innata que los hace convertirse en máquinas de hacer dinero o en una especie de rey Midas moderno. Es irónico que vivamos en una era en donde la información está bastamente distribuida y es en donde más desinformados estamos, ya que considero que para caer en estas redes se debe tener o mucha desinformación o creerse parte de una elite solipsista, es decir, que solo está en la mente del comprador.

Mi conclusión es que mientras las personas sigan apoyando a estos hampartistas, ellos seguirán produciendo “obras” y el concepto de arte se estará desmoronando día tras día, está en nosotros en tener una visión un poco más crítica para discernir que puede llegar a ser arte o no, independientemente de nuestros gustos ya que eso si entra en el terreno de la subjetividad y no sólo tener un ojo crítico en cuanto a esto sino a todo lo que nos rodea, deliberar, discernir e indagar aún más sobre la información que nos llega debería ser algo que se nos enseñe desde pequeños, más que repetir palabras como si fuésemos un simple disco duro.

Por último les dejo un enlace al manifiesto hampartista elaborado por el creador del concepto quien remarca lo que no es arte y que se necesita para ser un hampartista de calidad:

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Spin – Robert Charles Wilson – Reseña

Tenía ya más de dos meses sin tocar una novela de ciencia ficción ya que me sentí inclinado temporalmente por literatura más realista o clásica, así que decidí tomar una de las novelas galardonadas con un Hugo y con una premisa espectacular. Vaya que las expectativas eran altas con esta novela.

La trama va de lo siguiente: Tres chicos (dos de ellos gemelos, personajes importantísimos en la novela) están en las afueras de una mansión observando el firmamento cuando de pronto se dan cuenta de que las estrellas desaparecen, incluido el sol y nuestro satélite la luna, las implicaciones de esto se nos van develando página tras página.

El acontecimiento es llamado posteriormente spin, ya que es como una especie de escudo que hace que no podamos observar el firmamento y ni siquiera percibir radiación proveniente del sol cosa que es solucionada por una luz aparentemente artificial que basta para seguir proveyendo de vida al planeta. Sin embargo, el punto crítico del spin no es la barrera que nos impide observar las estrellas (cosa que es y de por si catastrófica) sino que lanzamientos de satélites para investigar el hecho se ven devueltos por la barrera con información alarmante, el viaje desde la tierra hasta el spin podría durar un día pero según el satélite habían pasado años, en pocas palabras, fuera de esa membrana que llaman spin el tiempo está siendo acelerado en creces mientras que en nuestro planeta todo transcurre con aparente normalidad.

No tardan en involucrarse grupos religiosos clamando el fin del mundo, sectas peligrosas que enferman y desbordan de histeria a unas cuantas personas débiles de mente, siendo todo esto una clara critica a los grupos radicales religiosos que encajan a la perfección con un evento como lo es el Spin.

Otros muy por el contrario dedican su vida a la investigación de este fenómeno y este personaje es uno de los gemelos que mencione anteriormente, Jason Lawton (a contrario de su hermana que se ve envuelta en uno de los grupos radicales religiosos) y es gracias a este personaje que logramos entender un evento tan grande y complejo como lo es el Spin.

Ya de por sí, esta premisa es grandilocuente, pero el autor no se conforma con esto, cada vez que pasaba una página había un nuevo evento que me mantenía enganchado, es decir, es una novela en donde pasan muchas cosas y cosas realmente interesantes. Por ejemplo mandar a terraformar marte como parte de un proceso de colonización a distancia y en donde se ve involucrada tecnología de punta y si, hay marcianos y están ligados intrínsecamente al ser humano, con nuevos conocimientos, una historia propia, política propia pero hermanos muy cercanos de los seres humanos. En el apartado científico, estos marcianos desarrollan la biotecnología mucho mejor que nosotros, debido a que su planeta en si fue gestado para la vida gracias a este tipo de tecnología.

¿Pero cómo es que sabemos toda esta información? Pues pronto se descubre que también aparece un Spin en Marte y adivinen que, un marciano aterriza en la tierra. Esto es demasiado ¿No? Y hay mucho más en Spin, lo que pasa es que no deseo hacer un resumen de la novela sino más bien expresar lo innovador y original que me ha parecido este libro que pese a ser de ciencia ficción dura, nos hace engancharnos a él rápidamente por lo grande de las propuestas exhibidas aquí y lo didáctico con que es explicado el entorno científico de la novela.

Claro, todo esto es alternado por las vidas personales de los personajes principales, aquellos jóvenes que ven al Spin antes que sus padres, Tyler Dupree, la voz de la novela, nos narra bajo su experiencia toda la situación en cuanto al Spin en términos científicos, religiosos, políticos y económicos pero también nos cuenta detalles sobre su amor por la gemela Lawton y su amistad incondicional por Jason.

En fin, una novela merecedora de ese premio Hugo, por lo completa, satisfactoria y original que es la trama, una de esas historias que pronto se convertirán en un clásico y que no deben faltar en cualquier buena colección de ciencia ficción. No es la típica space-opera ni el típico cuento cyberpunk, Spin va más allá de eso, el autor logra desenvolverse con una trama que puede parecer inverosímil pero que con su conocimiento científico logra encajar de una manera bastante acertada manejando conceptos complejos sin necesidad de una verborrea, sutilmente y no como parte de una tesis científica o como desarrollo de un ego intelectual.

Este autor hizo esta novela a lo grande y si, se me olvidó mencionar más arriba, esta novela es la primera parte de una trilogía que lamentablemente ni la segunda y mucho menos la tercera parte están disponibles en español pero no se amilanen, la historia si queda con cabos sueltos pero no es un impedimento para leerla, no es algo que afecte a la lectura de la novela, se puede vivir sin aquellas dos, no sin un deje de incertidumbre claro está.

En conclusión, ciencia ficción dura con mucho enganche, una historia innovadora plagada de eventos interesantes que te mantendrán en vela más de una noche. Una novela infaltable en cualquier colección de ciencia ficción.

Puntuación 10/10

 

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Mejores divulgadores científicos en youtube según @kruznik

El robot de Platón

Con este original nombre, Aldo Bartra, oriundo de Perú pero radicado en Nueva Zelanda, nos hace ver que la ciencia puede ser explicada de una manera amena y divertida. Sus videos, todos relacionados con la divulgación científica, suelen tener ejemplos con un tono humorístico, sin embargo no dejando atrás lo importante del asunto, explicar y crear documentales cortos de divulgación científica. Los temas pueden ser diversos, desde Zoología hasta Astronomía pero nunca dejando al espectador indiferente. A veces se echa de menos un poco más de tecnicismo al momento de explicar ciertas teorías pero eso es precisamente lo que desea el autor, llegar a cada espectador de una manera simple pero interesante.

EnigmaCinco

Puede que con el nombre te suene como a algo pseudocientífico, pero la verdad es que en este canal hay una sección dedicada especialmente al Universo, no quitándole un halo de misterio para volverlo más interesante pero jamás diciendo algo que contrarié a la ciencia como por ejemplo suponer que los astros rigen la personalidad de las personas. Pese a que muchos de sus mejores videos están dedicados al descubrimiento del Universo, otros pueden estar más enfocados hacia la biología o a eventos impresionantes.

Date un vlog

Probablemente el más técnico de la lista, este canal está dedicado a la física. El personaje detrás de esto: Javier Santaolalla, también ha producido libros de divulgación científica y la pasión con que expone sus ideas es evidente a través de los numerosos videos que tiene en YouTube. Muchos de sus videos pueden contener mucha información de golpe y la manera de hablar de Javier, apresurada, hace que sus videos pueden darte un dolor de cabeza como el mismo lo explica al principio de sus videos “listos para que te explote el cerebro o para que te duela la cabeza”. Considero que este canal es el que ofrece una ciencia más dura y detallada pero también se deben tener nociones algo más que básicas con respecto a términos físicos para poder asimilar toda la información.

Quantumfracture

José Luis Crespo, con solo 23 años, también nos ofrece videos de física de primera calidad y con la especialidad de tener unas animaciones bastante logradas. Este físico ha colaborado con C de Ciencia o el Robot de Platón en algunos videos de larga duración, creando de esa manera videos de profundidad y análisis científico. La manera en que Crespo nos puede llegar a explicar lo que son realmente términos como entropía, antimateria o energía oscura, es muy dinámica, bien sea con imágenes, animaciones y demás cosas que nos ofrecen ejemplos claros de lo que se está explicando. Y más allá de explicarnos ciencia pura y dura también nos podemos sumergir en debates filosóficos o concientizarnos sobre determinados temas.

C de Ciencia

Probablemente entre el Robot de Platón y C de ciencia, fueron los precursores hispanos de la divulgación científica por youtube. Con muchos videos de noticias científicas en su haber, nos podemos hacer una idea breve de cómo está el panorama científico, pero lo que más asombra de su canal son sus videos largos. Expuestos como mini documentales, sus videos largos suelen tocar temas trascendentales con mucha profundidad. Los temas de estos videos pueden ser variados, desde astronomía hasta tecnología, como recuerdo haber visto uno de transhumanismo o de la consciencia humana, en fin podrás encontrar mucho material interesante en este canal y a su vez colaboraciones con otros youtubers divulgadores científicos.

Todos estos chicos nos ofrecen un material de calidad, más allá de la basura con que constantemente se nos bombardea por la televisión o internet. La tecnología también sirve para aprender, tener ojo crítico y no dejar envolvernos por información falsa distribuida por el ciberespacio.

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La insoportable levedad del ser –Milan Kundera | Reseña

La insoportable levedad del ser, también conocido como la más famosa de la obra del escritor checo, Milan Kundera, fue también la primera novela que tuve el placer de disfrutar del autor. Tratar de explicar en simples y precisas palabras de que trata “la insoportable levedad del ser” no es una tarea fácil, podría decirse que tal y como asevera la sinopsis “esta es una extraordinaria historia de amor, es decir, de celos y sexo”

La novela consta de dos historias paralelas que no son más que un pretexto para construir frente a nosotros magistrales reflexiones que no le dejan al lector otra opción más que meterse de lleno en la piel del personaje, y, no es un proceso empático por el desarrollo de la historia, sino que las situaciones presentadas a lo largo de la obra son tan comunes que resulta imposible no sentirse identificado con al menos una de lo sucedido en la vida de los protagonistas.

En el transcurso de la existencia de los personajes, estos colisionan y toman caminos separados en múltiples ocasiones, pero de una forma u otra, siempre acaban encontrándose. Por un lado, están Tomás y Teresa, una pareja formada en contra de todas las posibilidades o como solía decir Tomás cada vez que analizaba su amor por ella, “sus seis ridículas casualidades”. El hecho es que a decir verdad, Teresa y Tomás se conocieron por una serie de casualidades que les llevaron a encontrarse en la cafetería del pequeño pueblo en que ella vivía, y desde allí, comenzó su idílica historia de amor. Un par de semanas después Teresa aparece en Praga, lo contacta y cambia por completo su mundo. El controlador, frío y calculador Tomás empieza a sentir por Teresa un amor nacido de la preocupación.

La absoluta verdad, es que no todo en la vida de la pareja es hermoso, y a pesar de encontrarse constantemente durante todo el libro como esa relación puede mantenerse en pie, el lector termina entendiendo a través del continuo uso de narraciones desde el punto de vista del autor, no tratando de esconderse detrás de sus personajes, si no utilizando esos momentos cotidianos como punto de referencia para su reflexión.

Por otro lado, está la historia de Sabina y la de Franz, que a diferencia de la anteriormente mencionada, concluye rápidamente, o eso cree Sabina. Él estaba casado, no felizmente pero parcialmente conforme, y ella se encontraba en su infinita búsqueda de libertad. El problema con Franz y Sabina siempre fue que no hablaban el mismo idioma ni ideológico, ni emocional.

Ella era una mujer fuerte y decidida,  una rebelde insaciable que no necesitaba de nadie para ser feliz. Él un hombre tranquilo y sencillo con un apego excesivo por la mujer que se encontrara a su lado. Desde el inició  de su amorío, Sabina se había percatado de sus diferencias y a pesar de encontrarse completamente insatisfecha por sus actitudes, no ejerció ninguna acción hasta que estuvo totalmente segura de que precisaba huir. Pero, aunque se aleja permanentemente de Franz, ella siempre permanece en la memoria de él como casi una deidad a la que le rendía tributo.

Los cuatro protagonistas danzan por la vida y sus complicaciones, unos con más dificultad que los otros. La ocupación de URSS a Bohemia, la migración forzada, el amor profundo, el apetito sexual, los celos y sobre todo la levedad y el peso, rigen la vida de estos personajes, haciéndoles tomar decisiones que cambian por completo el transcurso de su existencia.

El título del libro, me parece espectacular, además del hecho de que es explicado casi de inmediato al comenzar la novela, no se limita a ser una breve excusa para introducirlo en la historia, más bien es toda la historia en sí. La insoportable levedad del ser se refiere a esa condición muy humana de necesitar un sentido para nuestra vida, de buscar un peso, una carga, algo que nos haga sentir no tan ligeros, no tan vacios.

“Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad? La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.”

Algo muy interesante en el libro, es que Kundera domina magistralmente el arte de utilizar la vida de sus personajes para un propósito mayor que contar una historia, el cual es hacernos pensar, hacernos sentir en carne propia si no todas, al menos algunas de las reflexiones allí contenidas. Y lo consigue ejemplarmente puesto que, con ellas responde ciertos problemas existenciales del hombre, que nadie se atreve a cuestionar en voz alta.

Puntuación: 10/10

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Celdas digitales – Relato – Ciencia ficción

Mi consciencia se activa y se percata que estoy otra vez en el cubo, un espacio de tres metros cuadrados destinado a mi esclavización digital. Otro día viendo como fluyen los datos en mi cabeza y debo ordenar el código que a la vez me mantiene vivo pero sin poder recordar lo que ha pasado el día anterior.

El cubo es frío y hostil a mi psique, la cual también se ve afectada por el constante fluir de datos inexorable ¿Qué otra cosa puedo hacer sino trabajar 16 horas al día para mantener viva a la súper inteligencia que se alimenta de nuestras mentes? ¿Cómo podría escapar de ella?

Mi vida no tiene sentido en este lugar, pero no recuerdo haber tenido una con sentido tampoco y por eso es la desidia y opresión que tengo al despertar todos los días. Mi vida consta de trabajar, acumular datos y dormir. No recuerdo tener la necesidad fisiológica de ir al baño pese a saber de su existencia, como un enfermo de Alzheimer al reconocer personas pero no sus nombres, allí están inertes pero sin vida para uno.

Si tan solo hubiese una oportunidad para escapar de esta esclavitud, solo por un día, solo 24 horas sin estar en este tormento, estoy harto de clasificar, ordenar y mover datos, pero no tengo alternativa, me tienen vigilado, conocen cada uno de mis pasos, no puedo alterar el sistema. Mi único divertimento es cuando hay un tiempo libre para que nuestras mentes se refresquen y puedan trabajar con la mayor asertividad posible, de lo contrario debido al estrés acumulado, empezamos a cometer error tras error.

A veces me pregunto cómo la estarán pasando las demás personas que están en los demás cubos, ¿Tendrán las mismas dudas existenciales que yo? ¿Querrán salir y tener una vida plena sin estas ataduras digitales o muy por el contrario estarán tan absorbidos por el sistema que ya ni tendrán consciencia de sí mismos, como meras máquinas de trabajo pesado? Tampoco recuerdo el momento en que llegamos a esto, solo tengo un nombre que da vueltas a mi cabeza, Soliptium, Soliptium, Soliptium, ¿Acaso tendrá que ver con ideas filosóficas o será una persona o un lugar?

En mi momento de descanso, escucho música nada relajante, así como cuando estamos tristes y colocamos música aún más triste. Me encierro en mi mundo de agresividad y empiezo a escuchar esa música atronadora, producto de un software especialmente diseñado para desarrollar tales agresiones auditivas. Seguidamente estoy enérgico, pero a veces tengo ideas, pese a la escasez de melodías e inspiración, tengo ideas.

Uno de los vigilantes abre la puerta del cubo en donde estoy sentado conectado a la Udnet, me quito el receptor y el vigilante que no es más que un dron con un enorme ojo en el centro, empieza a escanearme, luego del procedimiento habitual las ideas que tuve hace pocos minutos cobran fuerza, cobran vida, son tangibles. Agarro al dron y lo lanzo contra la pared y sin esperar tiempo agarro la silla cutre de aluminio y empiezo a golpearlo múltiples veces con mucho frenesí hasta que el artefacto emite unos chillidos que involucran su muerte.

Salgo del cubo y veo una vastedad de cubos distintos, miles de cajas flotando a mi alrededor, probablemente con miles de personas dentro, trabajando día y noche y agotándose mentalmente, como una especie de terrorismo psicológico que beneficia digitalmente a la súper inteligencia. Empiezo a correr por un pasillo angosto y pocos segundos después escucho una alarma atronadora que afecta a mis oídos y mi cuerpo se empieza a paralizar. Pensé que todo estaba perdido, que moriría por el disparo de alguno de los drones, pero mi convicción de salir de aquel lugar fue mayor. Tenía que averiguar que había allí, sí que poco a poco pese a la alarma que me recorría puntos débiles en mi cerebro de una manera in crescendo pude moverme y empezar a trotar y luego a correr de nuevo, sin miedo ya a la muerte, total, nunca estaría vivo en aquel lugar.

Corrí esquivando disparos y drones, escudándome con paredes entre los numerosos pasillos que cruce y como el túnel que muchos ven al morir, vi una puerta, una enorme puerta de metal cromado, sin saber si era mi salvación o simplemente mi perdición. De igual manera no tenía nada que perder, estaba dispuesto a morir, solo que mi curiosidad por saber que había detrás de esa maldita puerta era aún mayor, así que decidido y pese a ver numerosos drones custodiándola me eche a correr. Corrí 100 metros como un verdadero atleta, recibí un disparo en mi mano izquierda y otro en mi hombro derecho. Al llegar a la puerta, no ocurrió nada, la golpee fútilmente una decena de veces gritando ¡Quiero salir de aquí! ¡Saquenme de aquí!, llorando, suplicando, pero nada funcionó. Pronto estuve rodeado en un círculo de drones.

Al abrir los ojos de nuevo, estaba en una camilla media, una de esas que reparan cualquier tejido con sus tenazas y múltiples miembros con una agilidad inverosímil. A mi lado observé el monitor que indicaba el daño que había recibido y por lo poco que pude entender tenía mi columna completamente hecha añicos, fragmentada, irreconocible aparte de tener muchos agujeros por todo mi cuerpo, imagino que debieron de ser las balas que atravesaron mi piel por unos cuantos segundos de despliegue bélico.

Solo podía abrir y cerrar mis ojos, un movimiento hacia la izquierda o la derecha con ellos representaba un dolor infernal, así que prefería mantenerlos al frente, observando incesantemente al techo, cavilando sobre los futuros días de mi vida, si es que llegaba a tener alguna.

Otro día de abrir y cerrar ojos, pero en esta ocasión veo a un dron y me sobresalto, sin embargo segundos después de miedo y sudoración, me percato que es un dron médico el cual  estaba escaneado todo mi cuerpo como un día lo hizo uno de los vigilantes en la amplia red de cubos. Al pasar el susto me doy cuenta que puedo mover mis manos lentamente e inclusive hacer algunos gestos con mi cara. Estaba excitado, feliz de poder mover algo más que mis ojos. Veo con mi vista periférica a un humano, con un traje de látex negro ajustado al cuerpo y con el sello característico pegado un poco más debajo de su hombro izquierdo, el sello típico de los médicos, un triángulo superpuesto con un humano con los brazos abiertos.

El sujeto me observó de pies a cabeza, me hizo unas cuantas preguntas a las que respondí con un leve movimiento de mis ojos, hacia arriba y hacia abajo, hacia la izquierda hacia la derecha. Después de pasar el breve examen psicológico y de paciencia al soportar la cantidad de preguntas triviales, su cara se deformo. Había una leve transparencia en el lado izquierdo de su cara, intermitente y fue cuando noté que aún no había alcanzado la realidad, que aún me encontraba sumergido en las celdas digitales.

El semblante del médico adquirió un tono más sombrío y amenazador, la adrenalina empezó a recorrer mi cuerpo, pero este no podía moverse adecuadamente, no podía correr en esta oportunidad pese a la convicción que pudiese llegar a tener. El médico me dijo que escribiera, pero ¿Cómo se supone que voy a escribir? Me pregunté a mi mismo, de manera estúpida claro está, ya que un receptor de Udnet era suficiente para que un grupo de palabras debidamente ordenado apareciese en una pantalla, en la nube o en casi cualquier lugar. Es en ese momento en donde empecé a escribir este relato y es ahora en donde recomiendo no combatir el sistema… el sistema siempre nos vencerá… siempre nos joderá… Es preferí…

Contacten con la rebelión, Alexei es el responsable de toda esta miseria, ya yo estoy condenado a muerte pero ustedes pueden hacer una notable diferencia si se unen, las maquinas poseen una lógica insuperable pero nuestras convicciones, ideas y espíritu son inquebrantables, no dejemos que estas entidades digitales nos deshumanicen y nos utilicen como carnada energética, el momento es ahora, el momento de atacar y salir de este sistema opresor, ya basta de cubos y trabajos desasosegadores, es momento de apostar a todo y luchar por la plenitud, luchar por nuestra dignidad como especie y destruir la mecanización en la que estamos envueltos, repito el momento es ahora, no tenemos tiempo que perder, no tenemos tiempo que…………….

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El cuento de la criada – Margaret Atwood – Ciencia Ficción

La criada es una novela que se encuentra enmarcada dentro del género distópico, en donde la protagonista “Defred”, narra los acontecimientos de una sociedad totalitarista en donde los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes.

Bajo un régimen teocrático y en exceso puritano, las mujeres son organizadas en castas, siendo la criada un simple objeto cuyo valor es solo su poder de procrear. La protagonista como el título de la obra nos indica, es una de esas criadas, uno de esos objetos “valiosos” para perpetuar la procreación en caso de que las esposas de los altos rangos oficiales no pudiesen con ese cometido. Este particular suceso se encuentra narrado en la biblia, cuando Sara la esposa de Abraham le ofrece concebir a través de su criada Agar. En el gobierno teocrático de Gilead, país ficticio en donde se desarrolla la obra, este relato bíblico es tomado muy en serio a lo que posteriormente será tomado como una práctica común.

La historia se nos va desvelando en diferentes tiempos, la autora utiliza recursos como los recuerdos y tiempos distintos, para nosotros ir atando cabos e ir comprendiendo de una manera dispersa el porqué de semejante situación.

Debo admitir que al principio de la obra me dio un tufillo a distopía juvenil el cual fue desapareciendo con cada página, aumentando mi interés y de alguna manera morbo por las barbaries cometidas en el libro (narradas sutilmente, no esperen nada gore), dignas de la época medieval. En esta sociedad se puede palpar un completo atraso en cuanto a la equidad y libertad del ser humano, no escapando por completo el hombre, que puede ser enjuiciado por cualquier subversión, pero en la obra queda claro que el papel que le ha tocado a la mujer es mucho peor, eso, debido a las claras intenciones de la autora por crear un debate feminista.

Al pasar las páginas de la novela, nos vamos enterando del cambio abrupto que tuvo lugar entre la época liberal y la época teocrática. La transición lógicamente no fue fácil y unos pocos no están dispuestos a tolerar semejante régimen, así que no tardan en llegar por palabras de Degred, historias alternas de grupos subversivos y la paranoia latente que hay entre ellos.

Meternos en la piel de Degred será un proceso indignante, humillante y devastador, al descubrir poco a poco la sumisión y calvario que pasan todas estas chicas con tal de mantenerse con vida, algunas por supuesto optan por el suicidio o especialmente cuando descubren que son descubiertas en cualquier acto considerado subversivo. En cualquier caso, Degred no solo nos cuenta su experiencia personal sino acontecimientos que suceden a su alrededor, asesinatos y sacrificios como si de un ritual pagano se tratase pero adaptados a la religión de Gilead, modernizados de alguna manera.

Sin duda alguna esta es una obra muy bien escrita, con recursos interesantes, como lo es un escrito final a modo de discurso y proporcionándonos de esa manera una visión sociológica e histórica sobre este período, en boca de importantes historiadores y académicos, recurso que me pareció bastante interesante y le da un aire de mayor  autenticidad a la historia.

Quizás le faltó a la autora un poco más de crudeza a la hora de narrar algunas partes cruciales de la historia, que probablemente hubiesen quedado un poco mejor si se hubiese dado un poco más de detalle pero también es probable que yo sea un sádico en búsqueda de más sangre. En cualquier caso, es una novela que no intenta ser gráficamente violenta sino más bien es una crítica tanto a regímenes totalitaristas como al papel que se le ha dado a la mujer en la historia, cosa que a mi parecer ha ido mejorando con el paso del tiempo. Esperemos que más pronto que tarde haya una completa equidad y libertad para ambos géneros que no son más que complementos de algo que a grandes rasgos llamamos humanidad.

Puntuación: 8/10

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La carretera – Cormac McCarthy – Reseña

“Donde los hombres no pueden vivir a los dioses no les va mucho mejor.” 

Al momento de leer la sinopsis de la carretera mis expectativas eran altas, sin embargo al finalizar su lectura han sido superadas con creces, no me esperaba un título con una visión tan profunda y desgarradora de la posguerra. Y es que la distopía de Mccarthy llega a niveles insospechados de desolación, crueldad y pesimismo o lo que es mejor decir, la absoluta verdad en la que se enfrenta el ser humano al ser sometido en tiempos de crisis.

La novela nos narra las andanzas de un padre y su hijo en Estados Unidos, en búsqueda de comida y agua ya que la narración sugiere un desastre nuclear, todo está envuelto en cenizas incluido el mar y la famosa carretera no es una excepción. En sus casi interminables caminatas, padre e hijo se ven enfrentados a situaciones extremas, cuerpos carbonizados, almas torturadas, canibalismo y un absoluto horror por la supervivencia aunado a una completa bancarrota moral.

El libro es muy crudo, con ambientaciones y situaciones dantescas, sin embargo el autor sobresale por una cuidadosa prosa descriptiva y gracias a ello haciéndonos sumergir en el relato mucho más. La estética de Mccarthy es impresionante, las palabras son perfectamente adecuadas y los objetos que aparecen en toda la obra perfectamente encajados como parte de un rompecabezas. La novela es corta, pero con tantos horrores y pesimismo traté de asimilarla poco a poco para después reflexionar profundamente sobre ella.

Después de pasar la última página me quedé mirando hacia el techo largos minutos, luego mi día no fue del todo convencional. Solo pensaba en toda la tragedia que pasaron esos dos seres humanos, con frío, hambre y el profuso amor de un padre hacia su hijo para poder aguantar sin cometer suicidio, toda esta barbarie.

“No podía avivar en el corazón del niño lo que en el suyo propio eran cenizas.” 

Bajo mi opinión no tengo nada de lo que quejarme de esta novela, es una de esas historias que te dejan con el alma hecha pedazos por varios días pero que terminan fortaleciéndote el espíritu como cualquier buena novela. Y es que de eso se trata el leer, de vivir historias, de estar en la piel de otros y de sentir como el frio que se narra cala en nuestros huesos también, esas historias pueden ser bonitas y feas, ligeras o reflexivas, pero están para ofrecer una visión del mundo distinta a la de nosotros. Otras como la carretera nos ofrecen mucho más, nos dan un análisis entre líneas sobre lo que puede llegar a pasar con una visión desgarradora, pesimista, llena de desolación, cruda y amoral.

No es lo que que a la gente le gusta ver o escuchar (en mí caso no es así) pero de vez en cuando  debemos recibir un golpe a través de estas obras que nos haga despertar y nos diga: ¡Miren lo que están haciendo! Cuando reflexionar, me refiero a cavilar sobre nuestra estupidez que como decía Einstein puede que sea infinita, sin embargo sería bueno reducirla.

Esto es el resultado tras un desastre nuclear, provocado probablemente por la sempiterna ambición del ser humano por el poder y he aquí la conclusión a ese desastre. Una humanidad al borde de la extinción, sin escrúpulos ni vestigios de raciocinio y autómatas de la supervivencia.

“Evoca las formas. Cuando no tengas nada más inventa ceremonias e infúndeles vida.” 

He leído una gran cantidad de distopías, desde Ensayo sobre la Ceguera pasando por el cyberpunk de Snow Crash, pero jamás me había sentido con tal desasosiego después de leer una novela de estas. Lo que convierte a la ganadora del Pulitzer en el 2007, en una de esas novelas que debes de leer, bajo mi opinión de lo mejor que se ha hecho en tiempos recientes en la literatura y aún más después de la empalagosa salida de títulos “distópicos” juveniles.

“Una novela que nos muestra un ambiente frío y desolador, en donde la esperanza parece un lujo inalcanzable y un ejercicio agotador”

Puntuación: 10/10

 

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@reveur Tertulia literaria este Jueves: Analizando obras clásicas

 

Continuamos con una nueva tertulia literaria analizando obras clásicas como El túnel de Ernesto Sabato (probablemente comentaremos la trilogía entera conformada por la ya mencionada novela, Sobre Heroes y tumbas y Abbadón el exterminador), Ficciones de Jorge Luis Borges y un clásico especial de ciencia ficción: Ubik, de Philip K. Dick.

Recuerdo mi lectura del túnel como un viaje angustiante, en donde el protagonista obseso por una mujer decide… Bueno no deseo hacer spoilers, pero fue una novela corta y adictiva. La usuaria @all-right estará a cargo de explicarnos los acontecimientos durante y después de El túnel, principalmente los sucesos que ocurren en Sobre Heroes y Tumbas, considerada una o quizás la mejor novela Argentina.

Siguiendo con autores argentinos, comentaremos la obra cumbre de Borges: Ficciones, junto El aleph, la cual fue para mí una serendipia gratificante. La obra de Borges se ha caracterizado por su complejidad y sus abundantes recursos literarios, aunado a una carga filosófica. En ficciones puedo decir que me topé con muchos de los mejores cuentos que he leído en mi vida, como por ejemplo: Ruinas Circulares.

 

Finalmente y bajo mi opinión, la mejor obra de Dick, Ubik, será comentada y discutida por nosotros. El autor estadounidense se caracterizó por su narrativa única e inesperada, con fuertes dosis de paranoia e irrealidad. Es precisamente esa duda constante acerca de la realidad lo que más me gusta de sus obras, porque debes estar atento cuando algo es real y cuando no. Ubik es considerada una de las mejores obras de ciencia ficción de todos los tiempos y con mucha razón, por su genuinidad.

Como siempre, todos los usuarios pueden dejarnos sus relatos en los comentarios o directamente en la actividad patrocinada por el servidor de @reveur, siempre fomentando la cultura. La cita es este jueves a las 8:00 pm. ¡Te esperamos!

 

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Un cigarrillo en el invierno – Relato

La nieve azotaba los cuerpos de las cuatro almas que vagaban por las calles. Padre, madre y dos pequeños niños caminando sin cesar en busca de un refugio y sin contar con provisiones por dos días. La deshidratación hacía que las piernas menguaran y el frío calaba en los huesos de manera lacerante, la nariz entumecida y los sonidos típicos del invierno, creaban una atmosfera de melancolía y tristeza por el mundo antes vivido.

La guerra había acabado con la mayor parte de la infraestructura de la ciudad, no quedaban casi vestigios de lo resplandeciente que alguna vez hubo de haber sido, sin embargo para el padre la mezcla del fuego provocado por las múltiples bombas que caían del cielo, con la nieve, le resultaba peculiarmente hermosa. El tono blanco e impoluto del invierno junto a la vehemencia y pasión del fuego parecían una pareja insoportablemente extravagante.

Dos días vagando en la nieve, hambrientos y sedientos, sin encontrar persona alguna. La mayor parte del tiempo agradecían esto último ya que de toparse con alguien, probablemente hubiese sido un soldado enemigo que no le costaría soltar el gatillo al ver a una familia de judíos caminando entre las llamas.

Cuando la esperanza estaba a punto de extinguirse como una vela intermitente en sus últimos instantes, la familia encontró a poco más de doscientos metros, dos edificios en frente de sí. Esto fue motivo de alegría ya que podían descansar de esta larga caminata que estaba a punto de matarlos y lo que es mejor, podría haber alimentos y agua en ese sitio que de haberlo visto meses atrás lo hubiesen considerado inhóspito y poco agradable, pero las situaciones cambian y lo que es motivo de desdén en ciertos momentos, en otros puede ser motivo de una inmensa alegría, como si fuese el resultado de un gran hallazgo arqueológico, pero solo habían dos edificios que por extraño que parezca, no habían sido atacados por el enemigo.

Acercándose con reticencia, la familia camino despacio, observado todo a su alrededor y comprobando con ojo de halcón si no había atisbo alguno de personas, moribundos o soldados. La quietud del sitio era paradójicamente intranquilizadora, no podían asimilar la buena suerte que les había tocado.

A pocos pasos de entrar en el edificio, el padre percibe un sonido hermoso al cual identifica rápidamente: Frederick Chopin, el concierto para piano No 2, una de las melodías que frecuentaba escuchar antes de esta guerra que había acabado con todo. ¿Pero qué hacía sonando una de las piezas más hermosas del romanticismo en un lugar tan gélido e inhóspito como este? ¿Será que estamos muertos? ¿Será este un paraíso para judíos? Pues, ¡Vaya paraíso de mierda! Se decía el padre, cuestionando la música de Chopin en un lugar como ese.

La respuesta a toda esta reflexión existencialista fue un vinil que se encontraba en constante repetición y quien sabe cuántas veces habría reproducido el hermoso Maestoso del famoso compositor. El vinil fue hallado en uno de los apartamentos del pequeño edificio de cuatro plantas. El sitio era acogedor, contando con un comedor, un refrigerador y utensilios de comida. La madre desesperada por hallar algo que comer, de inmediato descubre que había un montón de productos imperecederos en la alacena de la cocina. ¡Cuánta alegría! ¡Al fin tenemos algo que comer y mis hijos no morirán de hambre frente a mis ojos! Lógicamente esa visión atormento a la madre durante los dos días de caminata, capturando su miedo en pesadillas constantes y con la fuerte preocupación de que se hiciesen realidad. Ahora, en este momento pensaba ¡Cuan supersticiosa puedo ser en momentos de crisis! ¡Vaya estupidez! ¡Saldremos de esto pronto, la guerra no podrá continuar prologándose mucho tiempo más!

Ingenuas palabras de una madre desesperada. Las tropas enemigas estaban a días de llegar con tanques Panzer, artillería y demás artilugios bélicos a ese lugar abandonado que fue un barrio de judíos pocos días atrás y en donde se mantenían en pie solo dos pequeños edificios, como templos olvidados de una civilización tragada por el mar.

¿No deberíamos seguir caminando? Probablemente los soldados llegarán a este sitio, decía uno de los pequeños de manera muy astuta. Sin embargo, la ambición de los padres por quedarse en una zona aparentemente segura hizo caso omiso al comentario inteligente del niño. El niño pensó que no le prestaban atención por ser adoptado y para rematar era alemán. Siempre cargó con esa culpabilidad inherente a su nacionalidad. Cuanto odiaba a su hermanita por ser hija verdadera y por solo lloriquear a todo momento.

El padre buscaba algo más, al no conformarse con un sitio seguro, comida y hasta un tanque de agua, que de ser racionado pudiese durar unas dos semanas, empezó a revolotear en la casa en búsqueda de cigarrillos. Extrañaba el humo entrando por su garganta, lo placentero que era, el resultado de un inhala y exhala pero aunado a un agente toxico, un veneno gratificante. No encontró nada, ni siquiera en los otros apartamentos que fueron abiertos forcejando con una palanca. Había comida enlatada, no demasiada, pero había, sin embargo no se hallaban los codiciados cigarrillos.

El padre decidió trascender su adicción y ponerse en peligro a él y a su familia cruzando una pequeña calle para alcanzar al otro edificio y así tener más oportunidades para conseguir el codiciado veneno. ¡Qué irresponsable eres! ¡Estás poniendo en peligro a tus hijos! Gritaba la madre al momento de que su esposo le comentase su decisión. Hemos comprobado que aquí no hay nadie, no pasará nada, ya verás, solo son dos pasos, decía su esposo de manera tranquilizadora y agrego: Además necesitamos más provisiones. Cosa que dejó a la madre satisfecha.

El padre cruzó lo que quedaba de calle, entre piedras y escombros logró hacerse camino con unos pasos hasta llegar al otro edificio. Subió las escaleras hasta el cuarto y último piso, ya que quería comenzar su búsqueda de arriba hacia abajo. Eligió un apartamento que se encontraba en el ala derecha y empezó a forcejear la puerta. Al cabo de unos pocos minutos logro abrirla y comprobó al entrar que había un balcón que daba hacia el edificio donde se encontraba su familia. Empezó su búsqueda.

Registró habitaciones, cocina, comedor, baños, biblioteca, alacena, balcón. Nada. ¡Este es solo el comienzo! Pero después de tener ese último pensamiento, como objeto traído del cielo, encontró debajo del comedor una caja de cigarrillos casi llena. ¡Casi llena! No podía creerlo. Salió al balcón y empezó a gritarle a su esposa. ¡Los encontré! A lo que la esposa grito con vehemencia una cantidad de improperios, vituperando la acción de su marido. El padre empezó a fumar en el balcón mientras su esposa lo miraba con ojos de reprobación. Luego, él se detuvo a ver las volutas de humo que surcaban el aire frío y pensó que era una estupidez lo que había hecho, una actitud de adicto empedernido y que no lo volvería a hacer. Instantes después cuando el cigarrillo estaba a punto de extinguirse una bala atravesó su cabeza, dejando la mitad de su cuerpo colgando en el balcón mientras la colilla yacía en el piso nevado.

La esposa gritó imprudentemente y fue víctima de otra bala que un soldado no supo contener. Los soldados empezaron a adentrarse más hasta llegar a estar frente los edificios. Los niños estaban asustados, en especial la niña que no paraba de llorar, muerta de pánico. Cuatro soldados se aventuraron a registrar el edificio del ala izquierda, en donde se encontraban los llantos impertinentes y no tardaron en descubrir a dos niños pálidos y famélicos, pese a que en recientes días habían comido bien. Uno de los soldados empezó a registrar la alacena, haciendo caso omiso a los niños y descubrió el montón de latas de comida que allí se encontraban. Abrió dos, una para él y otra para su compañero. Los otros dos idiotas, seguro estarían buscando vestigios de más personas. El soldado que abrió las latas, se sentó en el comedor y miró a los niños con diversión. Al terminar de comer, los apunta con su rifle y les dice: ¡Digan Adiós bastardos judíos! A lo que el niño alemán responde: Yo no soy judío, quiero aprender a disparar. ¡Vaya sorpresa!, dice el soldado, entendiendo perfectamente lo que el niño quería expresar, dándole el rifle y la oportunidad de hacer algo que siempre deseo. El sonido del rifle escupiendo la bala sonó como un estruendo en la quietud de la nevada, mientras el vinil de Chopin sonaba otra vez sin cesar.

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